Cómo Distribuir el Tiempo de Estudio de Piano

No cabe duda de que estudiar es una rutina necesaria e imprescindible, pero no por ello debe ser tediosa. Como en todo en esta vida, el estudio de piano también tiene una serie de “trucos” para sacarle mayor rendimiento en el menor tiempo posible. En Musical 75 te explicamos algunos de ellos. Nuestra máxima es que siempre hay que procurar que el estudio se realice de la forma que resulte lo menos cansada posible.

Se debe comenzar con 15 minutos haciendo ejercicios de escalas y arpegios, tocando algo que te guste facilito o sacar alguna canción de oído que también te guste. Como en el deporte: lo primero es calentar.

Transcurrido este tiempo, dedicas 30 minutos a estudiar la obra nueva. ¿CÓMO?

  1. Trabajar manos separadas, con un estudio lento, después más lento y finalmente más lentamente aún.
  2. Es conveniente, y mucho que la partitura lleve digitaciones. Si no es así, escríbelas tú.
  3. Es hora de juntar las manos. Volver a estudiar la pieza leeeeeeeeeeeentamenteeee
  4. Y, de vez en cuando, a velocidad real.
  5. Medir correctamente los tiempos y, si se puede, hasta subdividir.
  6. Cuando toques a velocidad normal y a dos manos, es bueno grabarte y oírte.

Una vez que ya has hecho todo lo anterior. Para cinco minutos. Si quieres aprovecha para escuchar música.

 “Este Ciclo De Tiempo Debes Repetirlo Varias Veces. Para La Mente Es Necesario El Cambio De Actividad Para Luego Rendir Mejor”.

 Por último, repasar otras obras que ya te sabes. Esto es tan importante como estudiar piezas nuevas, porque te permite hacerte con repertorio. Con memorizar tan sólo 10 compases es suficiente.

Para terminar un consejo: en esto de estudiar el piano es mejor tocar un poco cada día a que estudies mucho uno sólo.

 Nos vemos pronto.

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¿Cuándo iniciar a un niño en la música?

No cabe duda de que siempre han existido pequeños genios con habilidades innatas para la música. En esto depende mucho de los caracteres genéticos adquiridos. Pero, independiente de la habilidad musical con la que nazca cada uno, si ponemos en práctica algunas actividades, se puede llegar a adquirir gusto por los sonidos musicales y desarrollar una predisposición por la formación y la cultura musical.

El gusto por la música se puede fomentar, incluso, desde antes de nacer. Cuando están en la tripa de sus madres, los bebés oyen y pueden escuchar música. En este caso, los pediatras aconsejan poner música clásica y a un volumen no muy alto. La música relajará al bebé pero, además, será todo un aliciente para su oído y cerebro que poco a poco se irá educando en este lenguaje. Un lenguaje, no olvidemos, prácticamente matemático. Por lo que alimenta el espíritu, sin duda, pero también la mente.

Una vez que el bebé está en casa, de nuevo, la música clásica es muy buena como ejercicio de relajación y con ella favorecemos también que se adapte a los sonidos musicales. Bailar también es muy sano. A partir de los 4 meses, un bebé imita todo y si bailas con él, se estimula moviendo las piernitas, manitas y todo el cuerpo, según su edad.

Cantarle es otro factor recomendable. A partir del año, puede hacerle partícipe del ritmo de la melodía con un instrumento de percusión sencillo como platillo, tambor, sonaja, etc.

Por último, a partir de los tres años se les puede iniciar en audiciones musicales y conciertos para niños. La primera vez que van a un concierto suele tener un impacto muy positivo en ellos. Les impresiona. Y muchos, un poco más mayores, suelen empezar a estudiar música.

Por lo que, a la pregunta que encabeza este post, yo respondería: Cuando a usted le venga bien. Pero, ¡cuanto antes, mejor!

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